27/9/2020
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Tecnología
Como sabemos, todos los grandes nombres han adoptado el Modo Oscuro: Android, Twitter, Apple desde la versión 13 de su iOS, la suite Adobe... Podríamos contentarnos con pensar que si tales servicios han dado el paso, debe merecer la pena el riesgo. Pero eso sería un poco precipitado porque, como siempre, es ante todo la observación del usuario la que nos guiará para evaluar el interés -o no- de adoptar esta modalidad.
En cualquier caso, es incuestionable que se ha ganado sus credenciales al pasar por el filtro de la UX.
Para tomar la decisión correcta, veamos el por qué, el cuándo y el cómo; en definitiva, todos los aspectos a tener en cuenta cuando hablamos del modo Oscuro.
A menudo oímos hablar del ahorro de energía que se puede conseguir aplicando el modo oscuro. Efectivamente, así es, sobre todo en los smartphones equipados con OLED/AMOLED. En 2018, Google publicó un estudio que mostraba un ahorro energético de más del 60 % cuando se activaba el modo Oscuro. Pero no nos dejemos llevar: aquí solo hablamos del consumo de la pantalla.
Por supuesto, esa no es la única razón para optar por el modo oscuro.
La primera de la lista debería ser nuestra salud y bienestar en el trabajo. Como usuarios, cada vez pasamos más tiempo frente a nuestras pantallas, y el Modo Oscuro realmente ayuda a reducir la fatiga visual. También ayuda a mantener nuestros patrones de sueño al reducir la producción de luz azul.
Un contraste del 100% (blanco sobre fondo negro) puede ser más difícil de leer y causar más fatiga ocular.
Otra ventaja: la mejora de la concentración. Esta función cognitiva parece verse favorecida por la reducción de los elementos perturbadores que suelen estar presentes en el modo luminoso. El usuario se concentra en el contenido y menos en la forma.
¿Cómo y cuándo utiliza el usuario su servicio? Como siempre, es la visión UX la que debe guiar la elección.
El confort visual para el usuario es una cuestión de contraste, no sólo dentro de la propia interfaz, sino también en relación con su entorno. El objetivo de un modo oscuro es que la pantalla se adapte lo mejor posible a su entorno.
Por ejemplo, la mayoría de los servicios de entretenimiento suelen tener sólo temas oscuros. Desarrollados para móvil o escritorio, en forma de aplicaciones o sitios web, estos servicios se utilizan a menudo en entornos oscuros y/o de noche. Por tanto, las interfaces se han adaptado al contexto de uso. Además, los soportes de color (carátulas de películas y álbumes, fotos y vídeos) destacan más fácilmente cuando se presentan sobre un fondo negro. Es el caso de Netflix, Spotify y Apple TV, entre otros.
Por tanto, es esencial llevar a cabo una investigación UX en profundidad para identificar las formas en que se utilizan sus servicios: una empresa con locales deliberadamente mal iluminados, una estructura internacional con horarios de trabajo escalonados, etc.
Hay varias advertencias a tener en cuenta cuando hablamos del Modo Oscuro.
La primera es la accesibilidad. Algunos déficits visuales no se llevan bien con el Modo Oscuro. Pero no hay que ser maniqueo en este punto. Hay muchos déficits y muchas formas de compensarlos. El único imperativo es poder elegir.
Otro aspecto a tener en cuenta es la marca de la empresa. ¿Es compatible con el modo oscuro o no? Si la imagen de la marca se basa en nociones de luz, ligereza o pureza inmaculada, será más complicado adaptarse.
La paleta de colores utilizada también puede ser un escollo. El modo oscuro no ofrece toda la variedad y sutileza de tratamiento del color que el modo claro.
Por último, hay que prestar especial atención a la gestión de los contrastes. Esto se aplica a microinteracciones como hovers, pestañas activas, etc.
La primera recomendación es evitar el fondo negro al 100% y optar por un gris marengo. Igual que en el modo claro nunca estás sobre el blanco #ffffff, utilizar un gris oscuro te da más posibilidades para combinar colores y crear profundidad. Las sombras serán perceptibles sobre el gris, pero no lo serán en absoluto sobre el negro.
Los componentes siguen rigiéndose por los principios clásicos del sombreado y la iluminación. Los objetos más altos deben ser más claros que las sombras, para distinguir los distintos componentes y su jerarquía.
En cambio, el uso del color requiere un cuidado especial. Si el contraste es suficiente y el espacio ocupado en la pantalla no es demasiado grande, puedes mantener el mismo color primario que en el modo claro. Sin embargo, es importante limitar el uso de colores saturados, que tienden a vibrar en superficies oscuras y limitan la lectura. Una buena manera de preservar el contraste es superponer una pantalla blanca con una opacidad del 40%.
El Material Design creado por Google ofrece una gran cantidad de recomendaciones para el Modo Oscuro.
En última instancia, el modo oscuro debe verse como una nueva herramienta en la caja de UX/UI. Les permitirá ofrecer al usuario una experiencia a su medida. Esta última palabra es esencial, y debería llevar a ofrecer un modo dual Luz/Oscuridad.
Recomendación final: ¡construir un sistema de diseño sólido para gestionar el modo dual lo mejor posible!
Lo que debes saber sobre el modo oscuro: